martes, 13 de octubre de 2026

Chaqueta willow granny

 


Chaqueta tejida con grannies que se llaman willow. 

Willow granny

son 37 cuadros en gris y 6 mezclando blanco y gris para las mangas. 

Van cosidos por los loops exteriores de la cadeneta superior y luego el borde va rematado con punto picot en blanco en el cuerpo y las mangas. 

Es una chaqueta corta con manga francesa y cuello cuadrado.  

"Redimir y adoctrinar: El Patronato de Protección a la Mujer"

Redimir y adoctrinar: El Patronato de Protección a la Mujer"

"Redimir y adoctrinar: El Patronato de Protección a la Mujer"  por Carmen Guillén Lorente


My rating: 4,5 of 5 stars

Hace algunos años asistí unas conferencias sobre el Palacio de Boadilla del Monte en Madrid, una de ellas trataba sobre el uso del palacio como hogar de niñas de Auxilio Social después de la Guerra Civil, regentado por la Hijas de la Caridad. Algunas de esas “niñas del palacio” contaron su dramática experiencia y fue la primera vez que oí hablar del Patronato de Protección de la Mujer. 

Este libro, basado en la tesis doctoral de la autora, pretende dar a conocer la realidad de esta “institución” que duró desde 1941 hasta 1985. Muy bien estructurado, refleja el contexto en el que se desarrolló el Patronato, cómo se organizó, quiénes lo dirigieron, qué perfil tenían las internas, qué normativas lo sustentaron y qué sucedía dentro de los centros. Asimismo, en la parte final hace mención a otras instituciones parecidas fuera de nuestras fronteras, en Francia, Irlanda, Italia o Bélgica.

Es un libro duro por lo que cuenta, mucho de lo cual, desgraciadamente, es desconocido para tantos. Miles de mujeres que no cumplían los estándares del régimen franquista fueron separadas de su entorno, internadas en centros, maltratadas, ninguneadas y sometidas para adaptarse al ideal de mujer sumisa, católica y madre de familia. Mujeres que en la actualidad todavía cargan con los traumas y secuelas psicológicas de aquel encierro. 

Es muy importante dar a conocer la existencia de este oscuro Patronato que en parte fue continuador del Real Patronato de Trata de Blancas de 1902. Ambos pretendían redimir a mujeres “descarriadas”, inmorales solo por salir con un músico, por rebelarse a una imposición, por ser madres solteras, lesbianas o simplemente por discrepar. Los centros en los que las internaban, dispersos por todo el territorio nacional y dirigidos órdenes religiosas, no eran una cárcel, pero como si lo fueran o incluso peor. 

Debemos recordar estos hechos y ofrecer una compensación a estas mujeres en especial en los tiempos que vivimos donde hay sectores que pretenden volver a esos tiempos oscuros y en que está surgiendo de nuevo la figura de esa mujer atada al hogar, a los hijos, al marido y a una moral impuesta, las “trad wives”. Como dice la autora en sus páginas finales, “Este estudio abre una vía para pensar críticamente las continuidades entre aquel sistema de control y ciertas prácticas contemporáneas que, bajo nuevas formas, siguen reproduciendo desigualdades y jerarquías de género”.