"Una escalera hacia el cielo" de John BoyneMy rating: 5 of 5 stars
Dividida en tres partes y con dos interludios entre ellas, presenta distintas voces narrativas, lo cual nos va dando distintas perspectivas de la historia y los diversos lugares entre los que transcurre la acción van reflejando el desarrollo moral del personaje principal.
Maurice Swift, un joven atractivo y con ansias de conseguir ser un escritor de éxito, pero con carencia de imaginación para crear tramas, conoce en un hotel de Berlín a un maduro escritor consagrado, Erick Ackermann, con quien inicia una relación, a quien acompañará y hará que le desvele un secreto de su vida que no dudará en aprovechar para su beneficio. La historia entre ambos transcurre en diversas ciudades de Europa donde viajan por motivos de trabajo y no podemos de dejar de ver un ligero paralelismo con el Tadzio y Aschenbach de Tomas Mann en “Muerte en Venecia”. Maurice, sin escrúpulos de ningún tipo, se aprovecha de él y sube el primer peldaño de esa escalera hacia el éxito. La figura de Ackermann le acompañará y nos acompañará hasta el final de la novela.
En el primer interludio veremos a un Maurice que gana seguridad y éxito y que sigue aprovechándose de quien sea para conseguir lo que quiere sin arrepentimientos, ni pensar en consecuencias.
La segunda parte nos trae a un Maurice ya escritor consagrado, pero vacío de ideas y casado con una escritora con éxito y profesora de escritura creativa en una universidad inglesa. Somos testigos y anticipamos sin poder evitarlo que, fiel a su falta de escrúpulos, se apropiará de la obra de otro para volver a publicar y adquirir notoriedad.
El segundo interludio nos presenta a un Maurice, Director de una revista literaria en Nueva York y padre de un hijo deseado, que sigue tomando ideas ajenas para publicar sus obras.
La última parte representa la decadencia, un Maurice mayor, olvidado, alcoholizado que va de pub en pub y que conoce a un joven que quiere escribir sobre él y su obra y a quien va desvelando secretos de su vida poniendo de manifiesto quien es en realidad y cerrando el círculo. Pero no todo es lo que parece y Maurice seguirá aprovechándose y siendo canalla hasta el final.
Maurice, otro talentoso Tom Ripley, es un ser a quien odiamos y que no nos deja indiferente, que no es castigado por sus amorales hechos como cabe suponer, que no se arrepiente de nada sino que cree que es justo todo lo que hace. Desde luego es un personaje que perdura en la memoria como otro de los muchos villanos literarios.
Desde luego una novela muy diferente de John Boyne, muy trabajada y muy muy recomendable.







Foulard
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