Este de Cantabria
Iniciamos una escapada de cuatro días ( del 15 al 18 marzo 2026) al este de Cantabria. Nuestro destino principal un pueblecito cercano a Laredo y Santoña: Limpias.
1er día
Una vez registrados nos vamos a comer al pueblo más cercano:Ampuero. Visitamos la oficina de turismo para recabar información y nos tomamos unas tapas en un bar de la plaza La Trastienda (estupendas croquetas y pulpo) Es un pueblo pintoresco donde se puede dar un paseo por los molinos sobre el rio Asón (como el Mizcardón), se pueden ver un montón de casas blasonadas y casas de indianos, la casa torre de Juan de Espina, la iglesia de Santa María del siglo XV con una fachada en dos colores de piedra y una bolera tradicional, todavía en uso, donde se practica el bolo-palma típico de Cantabria y el pasabolo-tablón típico de la zona. Todo el pueblo está lleno de fuentes que antiguamente mantenía una persona sola y entre las que destacan la de la rana al lado del puente.
Por la tarde nos fuimos a la playa, a Laredo (solo a 7,5 km), la playa de la Salve es estupenda y enorme, de arena blanca. El centro histórico, la Puebla vieja y el Arrabal están en alto y allí se puede ver la iglesia de Santa María de la Asunción del siglo XIII, la Casa del Comendador visitada por la reina Isabel y por su hija Juana antes de partir esta hacia Flandes y de allí también salió Carlos V para su retiro en Yuste.De vuelta al parador paseamos por Limpias, el puerto más antiguo de Castilla, el puerto del Rivero, en su día fue un puerto importante para el comercio entre Castilla y Flandes aunque ahora es casi una reserva ecológica por sus marismas, Todavía se puede ver la antigua Lonja y algunas casonas importantes como la Casa de Albo etc. y la Torre del Reloj, del XIX y que servía para dar la hora a todos los pueblos de la zona. Destaca en la zona la Iglesia de San Pedro donde se encuentra la talla del Cristo de la Agonía del siglo XVII, con un impresionante retablo rococó con una talla andaluza del cristo al que se le atribuyen muchos milagros.
Cena estupenda en el Parador: unas estupendas anchoas de Santoña curadas con sal rosa del Himalaya, merluza y unos postres muy creativos
2º Día
Nos dirigimos más hacia el este, a Castro Urdiales, con unas playas estupendas como la de Ostende y con su imponente catedral en lo alto de un peñasco al lado del barrio pesquero. De camino a la catedral se puede pasar por la playa del Pedregal, una playa rocosa donde hay una oquedad en la roca por donde entra el agua en marea alta y crea una piscina, hay gradas para tomar el sol y unas estatuas de niños bañándose muy chulas.
La catedral, al lado del castillo-faro, es una catedral gótica del siglo XIII, muy interesante en su interior y con una imagen gótica de la virgen blanca. Pero lo más impresionante son las vistas desde allí. Paseando por el paseo marítimo de la playa de Brazomar se pueden ver unas preciosas casas de estilo modernista como la casa de Los Chelines, Saliendo de la plaza Amestoy llegamos a la plaza de Ataulfo Argenta donde además se puede escuchar su música.
Merece una visita la Calle de la Rua, llena de tascas y bares para tomar algo. Nosotros paramos en el Bar Alfredo, frente al puerto y a la derecha del Ayuntamiento. Es un sitio estupendo para tomar marisco y pescado fresco. Las rabas de lo mejor.
Seguimos por la costa y nos dirigimos a la Playa de Oriñón, que habíamos visto de ida. Es una playa casi salvaje de arena clara y al lado de unos acantilados impresionantes, estupenda para recoger conchas.
Volvemos al Parador para comer y descansar un poco. Por la tarde planeamos ir al Santuario de la Bien Aparecida, patrona de Cantabria, en Marrón. Subimos atravesando monte, valles y unos bosques de eucalipto preciosos. El santuario es enorme, con un gran parque y zonas para comer, imagino que cuando hay romería o se celebra la fiesta el 15 de septiembre. El templo de una sola nave de cruz latina y construido en el siglo XVII, la talla de la virgen es muy pequeñita y se encuentra en el retablo barroco impresionante en altar mayor.

De camino de vuelta paramos en Udalla donde se encuentra la iglesia de Santa Marina, un pequeño
templo del XIV que mezcla el gótico y el románico, tiene unos ábsides gemelos
en el exterior con unos canecillos en la cornisa de figuras humanas muy
curiosos. Muy cerca de ella se encuentra un cementerio modernista.
El pueblo tiene numerosos ejemplos de casonas de indianos y de burgueses con escudos familiares y miradores de cristal, bien conservadas en su mayoría como las de Pascual Landa, ingeniero famoso o Baldomero Landa, propietario de la fábrica de anís y licores Udalla (1901) y Villa Setién, también se pueden ver las escuelas, de 1888 financiada por las hermanas Setién y con aulas separadas para niños y niñas. Estas escuelas para ambos sexos financiadas burgueses o indianos se pueden ver en muchos pueblos de la zona como Ampuero, donde son un colegio actual en uso. Atravesando el río Asón, con un monumento al salmón, se puede ver la antigua fábrica de chocolates Nestlé.
3er día.
Teníamos ganas de visitar por tercera vez Santoña, pero esta vez queríamos visitar una conservera de anchoas para ver como las preparaban, así que nos dirigimos a la zona de las conserveras pegada al puerto, en la calle Baldomero Villegas. Aquí se encuentran todas las conserveras, casi todas tienen un programa de visitas y muchas de ellas tienen un montaje para el turismo o los viajes del Imserso impresionantes. Hay que reservar y nosotros no lo habíamos hecho, pero casualmente nos topamos con Avelina, dueña de una conservera familiar que no hizo un recorrido por el puerto y luego nos llevó a su fábrica para hacer una degustación.
Nos contó sobre la historia de Santoña y el origen de las conservas de anchoa, luego visitamos a las rederas que estaban arreglando redes a mano, la zona de limpieza y envasado de las cajas del pescado, la lonja etc. La conservera Avelina es muy pequeña, familiar y la llevan ella, su marido Jesús y una empleada. Muy amables, nos mostraron como se conserva la anchoa, como se limpia y soba a mano y como se enlata, Nos hicieron una cata de anchoas sin preparar, en crudo y luego ya limpias con aceite de oliva. La calidad buenísima. Obviamente nos llevamos unas cuantas latas para casa. Hicimos una parada en las marismas de Santoña, Victoria Joyel, en los observatorios de aves como el de La Arenilla
Continuamos hasta Escalante, un pueblo de casas pintoresca que nos habían recomendado, un poco en el estilo de Bárcena, pero no tan rural.
De vuelta al parador, esta vez a comernos un arroz con bogavante impresionante.
Decidimos tomarnos la tarde por la zona y dimos un paseo por Limpias, subimos a ver la
Torre del reloj del Alto de Otero. Hay que subir por el monte con bastante pendiente, a 84 m de altitud, Construida en 1844, por el Conde de Albox, un edificio de planta cuadrada de piedra y tres plantas rematadas por una campana, que era la que daba la hora a las gentes del bajo Asón. Bien de interés local. Desde este promontorio hay unas vistas espectaculares de la ría de Limpias y se distingue incluso el vecino Laredo.En toda la zona parece que se ha puesto muy de moda comer chocolate con picatostes, hay muchas cafeterías que los sirven y los del parador son famosos, así que los dejaremos para desayunar al día siguiente.
4º día
Desayuno estupendo en el Parador como todos los días, esta vez pedimos los famosos picatostes, que no es pan frito como suponemos sino una especie de cuadraditos de torrija que están buenísimos. Muy recomendables, pero un poco pesados.
Teníamos reservada la visita a la Cueva de Cullalvera, en Ramales de la Victoria. Muy cerca se encuentra también la Cueva de Covalanas que tiene pinturas de ciervas, pero solo se permite la entrada a cuatro personas y hay que reservar con mucha antelación. La de Cullalvera está en un lugar precioso al que se llega andando, no se puede entrar con el coche, que hay que dejar en el pueblo. Es una cueva de grandes dimensiones en la que brota el río cuando llueve mucho y que tiene pinturas muy al fondo que no se pueden visitar. La visita es guiada y la verdad es que nos decepcionó un poco.
Nos dirigimos luego a ver el nacimiento del río Gándara, en Soba, es un río que surge entre las rocas kársticas en el suelo, no cae en cascada y fluye con mucho caudal, se une al Asón en Ramales de la Victoria y desemboca en las marismas de Santoña. El paseo a la surgencia es muy agradable y también allí se puede ver un molino acondicionado para crías de alevines de trucha.
Luego seguimos por la montaña por el Parque Natural de los Collados del Asón, un complejo kárstico de roca donde se pueden ver buitres y un paisaje impresionante del valle glaciar. Un lugar estupendo para hacer senderismo. Llegamos a la Cascada del río Asón que cae en una impresionante cola de caballo de 50 metros desde los farallones de roca. En la carretera hay una plataforma en el aire desde la cual se puede ver la cascada estupendamente y hacer unas buenas fotos. En paisaje es precioso. Seguimos por la carretera hacia Liérganes, por el camino hay numerosos miradores desde donde se pueden ver todos los valles.
Liérganes es la entrada al Valle del Pas, es un pueblo pintoresco calificado como pueblo bonito de España. Tiene innumerables casas solariegas con escudo y un balneario en uso sobre el río. Hay un bonito paseo fluvial y un monumento a la leyenda local del hombre pez, un hombre que vivía casi en el agua y una vez desapareció en el río y fue encontrado en el mar de Huelva. Comimos en el restaurante Mesón El Sol. Un lugar casero donde pudimos comernos un riquísimo cocido montañés y una tarta de hojaldre casera buenísima. Calidad- precio estupenda.
Ya de vuelta al parador paramos en Hoznayo en el hotel Los Pasiegos a comprar los famosos sobaos De Diego, premiados y buenísimos.
Nos llevamos también sobaos del Macho que habíamos comprado antes, un queso artesano de las Gamillas (tipo queso tetilla gallego) y una mantequilla artesana de La Pasiega de Peña Pelada. Y con esto se acabó nuestra escapada al Oriente de Cantabria.























