Basado en la historia de su propia madre, Tiffany McDaniel no te deja
indiferente con este precioso relato que es pura poesía y sensibilidad
dentro de las dificultades.
Una historia conmovedora y emocional que te lleva desde lo más terrible hasta el amor más puro.
Descubrimos a una niña, Betty, la principal protagonista y narradora; de origen cherokee por parte de padre, convive con sus padres y cinco hermanos más; vagan por varios estados hasta instalarse en un pequeño pueblo Breathed, en Ohio, en los Apalaches. Sobreviven como pueden cultivando su huerto, recolectando hierbas para las recetas naturales de su padre y haciendo diversos trabajos, son felices pero sufren cada uno a su manera. Somos testigos de su pobreza, los abusos y la discriminación a las que los someten por ser diferentes.
Betty tiene una sensibilidad especial y una intensa conexión con su familia en especial con su padre y es la única de sus hermanos que ha heredado sus rasgos raciales, por lo cual es marginada en el colegio e incluso en su familia, pero eso la hace valiente, fuerte, inteligente, amorosa y la transforma a lo largo del relato para bien.
Landon Carpenter, el otro bastión en la historia, es un padre casi mágico que transforma cualquier situación trágica en una historia especial que contar a sus hijos, cariñoso, afable, guardián y transmisor de las tradiciones de su pueblo, hará todo los que pueda para que se sientan bien en la adversidad.
Alka Lark es una madre fría a la que odiamos en ocasiones; con una terrible mochila a sus espaldas, es arropada por su marido y sus hijos que evitan que pierda la razón.
Una historia intensa que te encoje el corazón en ocasiones y que te lo llena de ternura en otras. Ha sido un placer acercarme a las historias ancestrales de los nativos americanos, a la naturaleza de los Apalaches y a esta familia llena de dolor y amor. Una lectura muy recomendable.
Una historia conmovedora y emocional que te lleva desde lo más terrible hasta el amor más puro.
Descubrimos a una niña, Betty, la principal protagonista y narradora; de origen cherokee por parte de padre, convive con sus padres y cinco hermanos más; vagan por varios estados hasta instalarse en un pequeño pueblo Breathed, en Ohio, en los Apalaches. Sobreviven como pueden cultivando su huerto, recolectando hierbas para las recetas naturales de su padre y haciendo diversos trabajos, son felices pero sufren cada uno a su manera. Somos testigos de su pobreza, los abusos y la discriminación a las que los someten por ser diferentes.
Betty tiene una sensibilidad especial y una intensa conexión con su familia en especial con su padre y es la única de sus hermanos que ha heredado sus rasgos raciales, por lo cual es marginada en el colegio e incluso en su familia, pero eso la hace valiente, fuerte, inteligente, amorosa y la transforma a lo largo del relato para bien.
Landon Carpenter, el otro bastión en la historia, es un padre casi mágico que transforma cualquier situación trágica en una historia especial que contar a sus hijos, cariñoso, afable, guardián y transmisor de las tradiciones de su pueblo, hará todo los que pueda para que se sientan bien en la adversidad.
Alka Lark es una madre fría a la que odiamos en ocasiones; con una terrible mochila a sus espaldas, es arropada por su marido y sus hijos que evitan que pierda la razón.
Una historia intensa que te encoje el corazón en ocasiones y que te lo llena de ternura en otras. Ha sido un placer acercarme a las historias ancestrales de los nativos americanos, a la naturaleza de los Apalaches y a esta familia llena de dolor y amor. Una lectura muy recomendable.

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